8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER: SU ORIGEN Y SU REALIDAD

El próximo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer[1], su nacimiento no radica en un acontecimiento aislado, ha de encuadrarse en un contexto histórico e ideológico muy amplio.

A veces, de forma equivocada, se cree que esta conmemoración tiene su origen en un homenaje a las mujeres que perecieron, en esa misma fecha de 1908 en una fábrica textil de Nueva York, provocado por el propio empresario porque las obreras se habían declarado en huelga y permanecían en el inmueble. Las encerró allí y pegó fuego al edificio. O también, de forma incorrecta, se atribuye el origen del 8 de marzo a una manifestación de trabajadoras del sector textil que reivindicaban mejoras laborales en la ciudad de Nueva York.


Sí que hubo un incendio en la fábrica de la Triangle Shirtwaist Company donde murieron muchas mujeres, la mayoría chicas inmigrantes de entre los 17 y 24 años, pero lo cierto es que ese incendio fue causado el 25 de marzo de 1991, cuando ya el 28 de febrero de 1909, es decir, dos años antes, se había celebrado en Estados Unidos el Día de las Mujeres Socialistas y cuando un año antes, en agosto de 1910, la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, en su reunión de Copenhague, había aprobado la proclamación del 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora

La decisión de convertir esta celebración en una festividad internacional corrió a cargo de Clara Zetkin (Sajonia, Alemania – 1857), líderesa del movimiento alemán de mujeres socialistas. Pero la propuesta presentada por Zetkin en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague los días 26 y 27 de agosto de 1910, para organizar la celebración de un Día Internacional de la Mujer no era del todo original. Tenía un antecedente en el que inspirarse, el Women’s Day que las socialistas estadounidenses llevaban celebrando desde 1908, cuya finalidad era la reivindicación del derecho al voto para las mujeres

El Día Internacional de la Mujer, que tiene sus orígenes indiscutiblemente en el movimiento internacional de mujeres socialistas de finales del siglo XIX, tenía como finalidad exclusiva promover la lucha por el derecho al voto femenino, sin ningún tipo de restricción basada en el nivel de riqueza, propiedades o educación.

Hoy, después de más de 100 años de esa conmemoración, las mujeres (el 51% de la población mundial), seguimos siendo ciudadanas de segunda. Esto, en el primer mundo, en el mundo desarrollado. En el tercer y cuarto mundo, el del no desarrollo, en el mundo de las tinieblas sociales, las mujeres son, en el mejor de los casos, ignoradas por la mayoría de las sociedades o, en el peor de los casos, son consideradas un mal que hace que sea una verdadera desgracia nacer mujer.

No obstante, en todos los mundos y en cualquiera de ellos, en cualquiera, las mujeres son siempre las más pobres, las más vulnerables, son quienes tienen menos derechos, son las que sufren la discriminación salarial, las que padecen la violencia que se ejerce sobre ellas, sean niñas, jóvenes o mujeres maduras, y eso en tiempos de paz o, sobre todo, en los de guerra. Y no tienen que irse muy lejos, su padecer les acecha en su ámbito más cercano: el de la pareja y el de la familia. Son las presas más fáciles.

Para mayor tristeza indignada, hoy en día, lo que se estamos viviendo en España y en el resto de Europa es un abandono de las políticas de igualdad, son las limitaciones impuestas al uso y disfrute de nuestros derechos y la sustitución del paradigma de la justicia social por el de la caridad laica o cristiana, el paradigma de una justicia garantista de derechos por un sentido de justicia coercitivo y punitivo que atenta contra la seguridad jurídica de las mujeres. 

Los derechos de las mujeres siempre son moneda de cambio a merced del color político que gobierne en cada momento. Hoy las mujeres vivimos un retroceso de derechos que creíamos ya consolidados y que habían sido demandas históricas del movimiento feminista. El recorte de empleos en sectores altamente feminizados como son la sanidad, la educación y la dependencia, hace que las mujeres tengamos una tasa de desempleo mucho mayor que los hombres. 

La tasa de actividad femenina ha seguido creciendo durante la crisis, pero también lo ha hecho el paro entre las mujeres. Desde 2005 a 2012 la tasa de actividad entre las mujeres aumentó casi 7 puntos, mientras que la de paro femenino lo hizo en más de 13 puntos, lo que significa que por cada punto de incremento en la tasa de actividad femenina, se ha incrementado casi en 2 puntos el paro entre las mujeres, al mismo tiempo que la tasa de ocupación de las mujeres se ha reducido en un punto.

En España, además, el paro[2], la precariedad, la menor protección social, la contratación a tiempo parcial frente a la de tiempo completo, el empeoramiento en la corresponsabilidad y en la conciliación de la vida familiar y laboral, a causa entre otros motivos de la reforma laboral, afectan sobre todo a las mujeres. Mujeres, que están en peor situación que las del resto de Europa, pero que a diferencia de otras crisis y de los obstáculos de un mercado laboral cada vez menos justo e igualitario, están decididas a formar parte del mundo del trabajo y no abandonarlo.

El deterioro de la corresponsabilidad y de la conciliación de la vida familiar y laboral influye negativamente en la participación de las mujeres en el mundo laboral. Con la crisis y tras las medidas adoptadas por el Gobierno de recortes en el gasto público y en derechos laborales, la situación se agrava. Así, durante los años de crisis se ha producido un descenso progresivo en el disfrute de permisos y licencias por maternidad, paternidad y excedencias por cuidado de hijos, y además la mayoría de los permisos de maternidad y excedencias por cuidado de hijos siguen siendo ejercidos por mujeres.

En 2011, más del 98% de los permisos de maternidad con prestación económica correspondió a permisos disfrutados exclusivamente por la madre, frente a tan sólo 1,8% que fueron disfrutados por el padre.

Del total de excedencias por cuidado de hijos, casi el 94% fueron solicitadas por mujeres.

El descenso en los permisos de paternidad de 279.756 en 2008 a 269.715 en 2011, tras la paralización legal del incremento en la duración del mismo, junto con la supresión de buena parte de servicios públicos destinados a facilitar la atención y cuidado de menores y personas dependientes, no son los mejores datos para poder hablar de mejoras en la corresponsabilidad, sino todo lo contrario.

Como consecuencia de todo ello y de las dificultades que tienen las mujeres para compatibilizar el trabajo familiar y laboral, las mujeres continúan incrementando la edad media de la maternidad, alcanzando ya en 2011 la edad de más de 32 años, lo que suele tener una incidencia en el descenso de hijos que se tienen.

La tasa de natalidad sigue descendiendo, alcanzando un 9,36% en 2011, situándonos al mismo nivel del año 1995. Debemos recordar que las consecuencias del descenso de la natalidad redundan en perjuicio de toda la sociedad, en cuanto que este hecho no contribuye a la futura sostenibilidad de nuestra economía.

En cuanto a los datos sobre protección social, sólo una quinta parte de las mujeres desempleadas perciben una prestación por desempleo del nivel contributivo. De los 2.670.200 de mujeres en el paro, a finales del año 2012, sólo un 21,74 % de ellas, (580.600) han reunido las condiciones necesarias para percibir una prestación de desempleo contributivo, frente al 25,83% del total de hombres desempleados que sí lo perciben.

El 8 de marzo, de nuevo, mujeres y hombres saldremos a la calle en un acto festivo y reivindicativo. Este año con una nueva amenaza de recortar aun más derechos a las mujeres: la nueva reforma de la ley del aborto del partido popular. Que nadie se lleve a engaño, que nadie lo dude, la combatiremos desde todas las parcelas, no consentiremos volver a ser tuteladas ni por la iglesia ni por la derecha más casposa, más conservadora.
Angela Escribano Martínez

Diplomada en Relaciones Laborales 
Licenciada en Ciencias del Trabajo por la Universidad de Valencia.
Máster en género y políticas de igualdad 
Feminista y de Foro Ético

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s