El toro de Osborne

Osborne-toro

Ida y vuelta reciente al Monasterio de Piedra…Paso por Alhama de Aragón y me detengo en el lago de su Balneario y en una exposición sobre Sampedro, querido profesor  en mi licenciatura económica de los años 60 , admirable escritor  hasta su reciente muerte, nonagenario. “Si de verdad quieren saber estructura económica de España (así se llamaba su asignatura), háganse una tortilla de patata, suban en Renfe a un departamento de tercera, y observen y escuchen”…

Con 18 años yo salía encendida de aquella clase: Por fin era consciente del elevado analfabetismo de Andalucía y de tantas dificultades de comunicación y progreso de aquella España tan cerrada a Europa. En medio de mi excursión por tierra aragonesa, comprobando hoy las actuales carreteras y trenes que la han hecho asequible, me sorprende en el paisaje varias veces  la figura del toro de Osborne, que ha convertido el anuncio de la bebida en IDENTIDAD DE ESPAÑA: SU TORO.

Con 5 años y en tierras de Guadalajara celebraba yo las fiestas de la zona yendo con mi mejor vestido a la Plaza de Toros. Nadie se cuestionaba que para una cría aquello era excitante hasta la médula: toreros, música, el pueblo entero asistiendo a la lucha a muerte entre … ¿el torero y el toro…o entre la razón y el instinto del ser humano?.  Porque a lo largo de mi vida he ido comprendiendo que la corrida es todo un símbolo de la lucha entre la razón y el instinto a lo largo de cada vida individual humana.

¿Razón o instinto?. Lo que yo no suponía a mis 5 años que ese contenido filosófico invadía mi mente….porque lo invadía ya; alguna vez en sueños un toro me perseguía hasta despertarme. Ahora entiendo que durante ese día mi infancia se habría visto obligada a ceder con razonamientos de adulto  a deseos infantiles que no me beneficiaban.

Mientras así crecía yo la gente de mi alrededor tendría la misma lucha entre su instinto y  razón. Y en algunos pueblos de España se han ido mientras desarrollando fiestas taurinas muy crueles y esperpénticas para el animal, para el instinto: la racionalización (aparente razón coherente) a veces decide en el hombre dominar su pulsión, que mueve todo deseo…matándolo!.

En la vida personal se cometen equivocaciones lamentables, renunciando a deseos muy importantes por un prejuicio imperativo. Al tiempo, en las plazas se lanza un toro cargado de cohetes en sus cuernos que espanta al propio animal, sobre todo, y a humanos sensibles, que cada vez hay más y que odian esas falsas fiestas, donde entra el toro en la plaza tropezando con latas abiertas que se le echan al pasa y van hiriendo sus patas… Espero que entendáis mi idea, como psicóloga que soy desde hace años, de la simbología con que en España se representa el conflicto entre la razón y el deseo, el toro y la inteligencia del hombre.

A mis cuarenta años, en la década de los 80, vigilando a la pandilla de mis hijos de 10 observé la irá espontánea de un chaval frente al televisor por ver la incomprensión de tratar así el ser humano el mundo de sus deseos, llegando  a preferir el chico que en una corrida matara el toro al torero y no al contrario…comprendí como futura psicóloga que este niño defendía y valoraba la pulsión en la actividad humana.

Trabajar en lo que convence, elegir los amigos, discutir en el propio partido político…Dejar convivir razones y pulsión es VIVIR. Otra cosa es SOBREVIVIR simplemente.

Recapacito en la posible modificación de algunas fiestas taurinas del país, si no de todas, en España…¿por qué ha de morir el toro?. Representar públicamente el español en símbolo la coexistencia de razón e instinto sería humanizarnos y ser ejemplo internacional. Ya hay casos en que se devuelve vivo el animal al toril por su modélica respuesta en la corrida.

Dejemos la fiesta en un lance incruento pero significativo del juego entre la razón y el instinto que supone vivir. Podemos convertir la corrida  en espectáculo internacional de aplauso.

Artículo de Isabel Cabetas, asociada de Foro Ético

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Un pensamiento en “El toro de Osborne

  1. Una litografía de Picasso con un toro vien acompañada de un comentario suyo sobre la pulsión creativa; “los toros son ángeles que llevan cuernos” . Domemos el instinto sin matarlo nunca

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