La infamia de homenajear a personas que infligieron dolor a la sociedad española

La infamia se produce a diario con placas, calles y plazas que homenajean a personas que infligieron dolor y sinrazón a la sociedad española. Es intolerable que Carrero Blanco sea homenajeado otra vez en las calles de Madrid, en vez de retirar los reconocimientos que ya posee, en cumplimiento de la ley de la memoria histórica.

Franco, tras el atentado de ETA a Carrero Blanco, el 20 de diciembre de 1973, se dirigió a través de la única televisión, TVE y pronunció la ya olvidada frase: “No hay mal que por bien no venga”. ¿Se imaginan a algún personaje de la España actual pronunciando esas palabras con un cadáver sobre la mesa? ¿Qué hubieran dicho desde las diferentes asociaciones de víctimas? ¿Qué hubieran dicho Cospedal o Soraya? Sigue leyendo

¿Y si nos unimos?

Ante la situación que vivimos de continuas corruptelas, de ciudadanía desesperada, militantes indignados con sus partidos, de cabreo generalizado, muchos se preguntan qué hacemos los que seguimos creyendo que se pueden cambiar las cosas. “¿Por qué sigues en ese partido, no os dais cuenta de que ya no podéis hacer nada?” Nos comenta mucha gente que ha perdido ya las ganas de seguir luchando contra gigantes.

La izquierda pierde energía en luchas internas, en lugar de establecer puntos mínimos de acuerdo Sigue leyendo

Por un Programa Ciudadano de convergencia desde la izquierda

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Beatriz Talegón durante la reunión, junto a miembros de Frente Cívico

Foro Ético se suma a la propuesta de varias asociaciones y organizaciones de izquierda para elaborar un Programa Ciudadano. El pasado nueve de noviembre se celebró una reunión de confluencia. Foro Ético estuvo representado por nuestra presidenta, Beatriz Talegón, y varios de sus asociados y asociadas. Sigue leyendo

Un nuevo despotismo ilustrado

Cómo hemos vuelto a este concepto es algo que debiéramos preguntarnos teniendo en cuenta la actualidad en que vivimos. Pues no es lógico, que tras haber evolucionado política, económica y socialmente como civilización, más o menos humanizada, en menos de tres siglos hayamos vuelto a un sistema casi absolutista.

El sometimiento y la humillación que se está practicando sobre la ciudadanía, mediante el expolio de sus derechos y propiedades, convierte al sistema democrático actual en un mero instrumento de los líderes políticos, financieros y mediáticos que usándolo para su propio beneficio consigue que los verdaderos propietarios de este sistema sean deudores del mismo. Sigue leyendo