Nueva reunión del Programa Ciudadano #ProgramaCiudadano

Reunión en el Ateneo de Madrid (14-12-2014)

Reunión en el Ateneo de Madrid (14-12-2014)

El pasado 14 de diciembre Programa Ciudadano celebró una nueva reunión, organizada por Convocatoria Cívica y Foro Ético. A ella asistieron dieciséis colectivos con el fin de concretar las estrategias de funcionamiento interno y de establecer los pasos a seguir en los próximos meses.

En primer lugar, se acordó que todas las organizaciones deberán indicar su grado de implicación (promotor, organizador, observador), así como las áreas en las que van a colaborar (sanidad, educación, derechos sociales, justicia, economía, cambio climático, ley electoral y reforma constitucional). Todos estos ámbitos se trabajarán no sólo en Madrid, sino también en diversos puntos de la geografía española que, si bien en cada territorio funcionarán de manera independiente, todos ellos se organizarán en torno a unas líneas generales marcadas por las organizaciones participantes. Sigue leyendo

¿Y si nos unimos?

Ante la situación que vivimos de continuas corruptelas, de ciudadanía desesperada, militantes indignados con sus partidos, de cabreo generalizado, muchos se preguntan qué hacemos los que seguimos creyendo que se pueden cambiar las cosas. “¿Por qué sigues en ese partido, no os dais cuenta de que ya no podéis hacer nada?” Nos comenta mucha gente que ha perdido ya las ganas de seguir luchando contra gigantes.

La izquierda pierde energía en luchas internas, en lugar de establecer puntos mínimos de acuerdo Sigue leyendo

Por un Programa Ciudadano de convergencia desde la izquierda

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Beatriz Talegón durante la reunión, junto a miembros de Frente Cívico

Foro Ético se suma a la propuesta de varias asociaciones y organizaciones de izquierda para elaborar un Programa Ciudadano. El pasado nueve de noviembre se celebró una reunión de confluencia. Foro Ético estuvo representado por nuestra presidenta, Beatriz Talegón, y varios de sus asociados y asociadas. Sigue leyendo

Este 8 de marzo no hay nada que celebrar. ¡Tomemos las calles!

Desde hace más de dos años incorporarse a la realidad de cada día se ha convertido en un acto de resistencia heroico, de una heroicidad cotidiana, a la que le cuesta mantener el ánimo y pugna consigo misma por no desistir y resignarse.

Desechada la ética y los valores del bien común, la igualdad y la convivencia, cuando éstos son sustituidos por la codicia salvaje y el beneficio de unos pocos que lo quieren todo, cuando el lema es sálvese el que pueda, se instala la ley de la selva.

Ahora sabemos que la desafortunada frase que titulaba “El fin de la historia y el último hombre” no era un diagnóstico, era una amenaza sobre nuestro futuro. El autor de la misma, Francis Fukuyama, influyente politólogo, dictó sentencia sobre un futuro en el que la lucha ideológica estaba concluida y desaparecía la lucha de clases por innecesaria. Las utopías estaban finalizadas, se instalaba el pensamiento único con su máxima de que las ideologías han sido sustituidas por la economía y que el libre mercado dirige la sociedad.

Las teorías no resisten bien el traspaso a la realidad, salvo que se impongan como un mantra insistente que consiga instalarse en nuestras conciencias y nos haga creer que no hay alternativa.

El mantra se ha instalado gracias al más poderoso ejército, los medios de comunicación. Cada día nos bombardean con el dogma de que la interpretación de la realidad es solo posible desde su aceptación y resignación.
Las élites se han adueñado de nuestro futuro y nos imponen el “no hay alternativa” resguardados de nuestro sufrimiento en un aislamiento psicótico, cobijados en la acumulación de bienes y derechos comunes de los que se han apropiado en exclusividad, sus privilegios adoptan la forma de un derecho natural propio de estirpes elegidas para dirigir nuestros destinos. 
Pero no solo no es el fin de la historia, sino que la lucha de clases persiste y es una guerra despiadada, desigual, que dura más de dos años y que se inició como una gran estafa. La ideología no ha muerto sino que rige nuestras vidas desde modelos sociales, económicos y políticos antidemocráticos impuestos por los propios gobiernos.
La lucha de clases se ha trasladado al modo de gobierno y es guerra abierta entre demócratas y antidemócratas. Entre los que quieren una sociedad basada en la igualdad y los añorantes de un pasado que les favorecía en su posición privilegiada y les permitía campar por la historia como en su propio cortijo.
Han destruido la construcción de una Europa social y solidaria, han trazado una línea divisoria excluyente entre la mayoría de pobres y unos pocos elegidos. Han establecido una frontera geográfica con los países del sur que arrastra y condena a la servidumbre, mano de obra barata de la cual disponer cuando se necesite para abandonar a su suerte una vez utilizada. Hoy el sur somos todos.
En nuestro caso concreto, el gobierno del PP, dirigido por su presidente Mariano Rajoy maneja nuestra realidad a golpe de decreto, mentiras, ocultamientos, ausencias parlamentarias y menosprecio del Congreso. No es un demócrata, ni tan siquiera es un político, es solo un hombre ausente e impasible, para el que la política es solo “uno de esos líos”, no la necesita. Impone leyes retrógradas que se apropian de nuestra única herencia, lo conseguido, lo arrancado con esfuerzo y sufrimiento a una época oscura de la que él es un gran nostálgico.
Todas las leyes aprobadas con su mayoría absolutista han supuesto un retroceso. Su modelo no sigue los dictámenes de la racionalidad económica o social, sino los del fanatismo ideológico y el odio de clase. 
Quiero destacar dos leyes impresentables e indefendibles por su ineficacia social y política, que ponen de relieve su añoranza de tiempos pretéritos: la Ley para la Reforma Laboral y la nueva Ley del Aborto. Todas nos afectan sobremanera e implican retroceso y pérdida, pero estas dos coartan nuestro futuro como trabajadoras y como mujeres. La Ley del Aborto nos devuelve a los faldones de la iglesia y de su moral más rancia, nos pone al servicio de la maternidad como único objetivo vital. Nos cosifica, como si de gallinas ponedoras se tratara, nuestra misión es parir esclavos por el bien de la economía.
La Ley para la Reforma Laboral nos deja indefensas como trabajadoras, menoscaba nuestros derechos y capacidad de negociación. Nos condena a la precariedad y la subsistencia mínima, en muchos casos a la difícil supervivencia. En esta lucha de clases desigual, los vencidos quedamos en condición de vasallaje servil. Y qué papel nos reserva a las mujeres. En su imaginario de otros tiempos, la mujer era madre y esposa…o puta. Por este motivo nos invitan sin pudor alguno al ejercicio de la prostitución. Es imprescindible para un país dirigido por chulos disponer de suficientes putas, aunque sean putas tristes.
Su acusación de que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades era una penitencia por habernos escapado del argumento de los santos inocentes, aquella obra de Delibes que tan bien retrata una España en blanco y negro, con las maletas siempre a punto para la emigración. Donde señoritos y caciques engominados, disponen de la vida de sus sirvientes en condición de sumisos y eternos agradecidos. Y donde las señoritas de bien, resuelven sus deslices en clínicas privadas, dado que tienen el lujo de poder pagarlas. Y las mujeres trabajadoras nos encargamos del estado del bienestar, de la alimentación y cuidado de débiles y enfermos, desde nuestros diminutos y miserables espacios íntimos, cargando siempre con el dolor y la culpa por pecadoras, como manda la santa madre iglesia.
En su nostalgia volvemos a ser la reserva espiritual de Occidente, una reserva apartada del derecho internacional, una reserva espiritual de moral hipócrita y grasienta, de curas y sátrapas, de vasallos y sirvientas, de chulos y putas.
Este ocho de marzo no tenemos nada que celebrar, es un día para la denuncia y la resistencia. Debemos comernos la rabia, sacar fuerzas de la impotencia y el desánimo y tomar las calles para no abandonarlas nunca más. Debemos hacer política, una política de lucha organizada, una política de exigencia, de resistencia y no cesión de uno solo de nuestros derechos. Debemos despreciar su nostalgia y echarlos, es urgente echar a este gobierno, antes de que su insidioso, y nuevo mantra de esto es lo que hay, se instale para siempre en nuestras conciencias y nos deje rotas y acabadas. Este ocho de marzo tenemos que hacer que el miedo, el desánimo y el dolor cambien de bando. Debemos echarlos, es urgente echarlos, podemos echarlos.

Cruz Leal 
@EticaA

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El futuro se juega en Europa.

Mayo de 2014 se antoja como un mes de reflexión, de acción y de cambios, no exento de críticas y desafección ciudadana ante la grave crisis financiera, política y social que atraviesa Europa. Del 22 al 25 de mayo los ciudadanos de los 28 Estados miembros de la Unión Europea (UE) podrán votar a los 751 miembros del Parlamento Europeo sobre la base de líneas ideológicas claras y, por primera vez, su voz tendrá una importante influencia para la designación del  Presidente/a de la Comisión Europea. En efecto, la maquinaria democratizadora comienza a mejorar en la UE, pero su desarrollo y funcionamiento depende principalmente de nosotros, los pueblos de la UE.
Hemos escuchado continuamente que estas elecciones europeas son diferentes, pero es necesario entender en donde radican estas novedades y como benefician directamente a la ciudadanía. Es cierto, estas elecciones presentan importantes cambios estructurales, pero el más significativo de los cambios tiene que venir de nosotros como sociedad. Casi cinco años de crisis, recortes y modelos conservadores neoliberales han fracturado nuestro pilar como sociedad, el modelo de Estado Bienestar y en muchas casos la esperanza de un mejor futuro. Los sacrificios también tienen un límite, incluso en las inclinaciones más heroicas, y ese límite ya lo hemos superado en nuestras naciones.
Lo que se decide en Europa nos afecta directamente en nuestra vida cotidiana, no es sólo una imagen en el telediario, es nuestra realidad, y si queremos un cambio debemos comenzar a construirlo, empezando por ejercer nuestro derecho al voto y hacer que nuestra voz se escuche. Europa Importa, y mucho. 
El Parlamento Europeo:
Cómo hemos mencionado, el Parlamento Europeo (PE) es el órgano institucional que representa a los ciudadanos, electo mediante sufragio universal directo. Este hecho le convierte en la estructura institucional de la UE que encarna el principio democrático y el pluralismo político.
El PE es una novedad en las relaciones entre Estados y una institución sui generisen el marco de las organizaciones internacionales por su poder de codecisión legislativa, su atribución competencial y sus poderes de control. Este hecho establece claramente la inspiración política y de unidad entre los pueblos de la UE desde su formulación en los años cincuenta, que se materializa a través de la participación ciudadana directa. Por propio carácter excepcional, el PE es la institución europea que más cambios ha experimentado a lo largo de su propio desarrollo, comenzando como “Asamblea” en los tratados fundacionales para adquirir la denominación de PE en 1962.
Desde 1979 la elección de los representantes al PE es mediante elecciones cada cinco años, anterior a esta fecha, los diputados eran asignados por sus Partidos Nacionales ejerciendo así un doble mandato. A pesar de que las elecciones al Parlamento Europeo se celebran de acuerdo a la normativa electoral vigente de cada Estado Miembro, pero con principios comunes siendo el más importante que la elección deber ser por sufragio universal, directo y secreto y el modo de escrutinio proporcional. En cuanto a otras particularidades del voto se establecen opciones como la circunscripción electoral, que puede ser nacional, como en el caso de España que ha optado por la LOREG, o regional como en Alemania. De igual manera, cada país establece su sistema de listas, así como la edad mínima para votar (de los 18 a los 25 años) o el umbral mínimo de representación. Desde la Reforma de Maastricht los ciudadanos europeos pueden votar en su lugar de residencia, si así lo decidieran.
El PE esta conformado por grupos ideológicos o afinidades políticas, siendo actualmente el EPP (Grupo del Partido Popular Europeo) el que cuenta con mayoría al tener 265 escaños. Nuestro Partido Socialista Europeo (PSE) forma parte del Grupo de la Alianza Progresista de los Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo (S&D) y cuenta con 184 escaños. Para la configuración de un grupo político es necesario contar con al menos 16 eurodiputados de al menos 5 Estados Miembros. La importancia de la existencia de estos grupos está, no sólo en su capacidad para la formación de Comisiones Parlamentarias y de la Mesa del PE, sino en la constitución de unidad europea, transcendiendo los intereses nacionales, y de trabajo común.  El calendario de actividades del PE comprende doce sesiones, que inician el segundo martes de marzo de cada año.
Es atribución del PE la elección, por mayoría absoluta, de su propio Presidente, cuyo mandato es de dos años y medio. La tradición y norma  establece una representación proporcional de los grupos políticos, así como de nacionalidades. El actual Presidente del PE, el alemán Martin Schulz, es el encargado de dirigir las actividades parlamentarias desde las votaciones hasta la observación del Reglamento, de igual manera, representa al PE al interior de la UE, así como en sus relaciones exteriores.
  
¿Qué cambia en estas elecciones?
Uno de los grandes beneficiarios de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa es, sin duda, el PE, otorgándole mayor poder legislativo, es decir, lo confirma como legislador en igualdad con el Consejo al incrementar el número de normas sujetas a codecisión. En términos prácticos, quiere decir que muchas leyes europeas, como las que tienen que ver con gobernanza económica, inmigración, energía, transporte, medio ambiente o protección del consumidor, son decididas conjuntamente entre el PE y el Consejo. Este procedimiento de codecisión, presente ya en los Tratados de Maastricht (1992) y Ámsterdam (1999), se potencia en el Tratado de Lisboa (2009) convirtiéndose en el principal procedimiento legislativo del sistema decisorio de la UE, rebautizado como procedimiento legislativo ordinario.
Hay que resaltar que el PE también se beneficiará de un incremento competencial significativo ligado a temas de gran trascendencia como el Presupuesto, las políticas agrícolas, el mercado común, la legislación que deberá aplicarse en los Estados y firma de Acuerdos Internacionales, entre otros. Los intereses de los ciudadanos de la UE se debaten en el pleno parlamentario europeo, y ello significa que somos nosotros como sociedad, los que decidimos que tendencia y línea ideológica que queremos para nuestra políticas nacionales. Actualmente el PE está conformado por una mayoría conservadora, con fuerte inclinación a las políticas neoliberales y favorable a la política de austeridad y recortes que han marcado sus 5 años de mandato. Preocupa también, de manera especial, el auge de partidos de extrema derecha, xenófobos y anti-europeístas que supondrían una ruptura a nuestro modelo social, de libertades y derechos, y una clara amenaza a la continuidad de nuestro proyecto europeo en si mismo.
El voto al Partido Europeo Socialista (PSE) significaría la oportunidad de construir una nueva Europa basada en la justicia social, la igualdad y el pleno respeto por las libertades y derechos de los ciudadanos. Retomar, de manera eficiente y responsable, el tan aplaudido modelo de Estado de Bienestar, que ha caracterizado y distinguido a Europa. Terminar por la primacía de los bancos sobre los ciudadanos, construir espacios de dialogo y participación inclusiva, y principalmente luchar contra los principales problemas de nuestra sociedad actual; el desempleo, la falta de oportunidades y la corrupción.  
 Un Parlamento Europeo, Un Presidente de la Comisión Europea
Nuestro voto al PE, como hemos mencionado, será decisivo para la designación del Presidente de la Comisión Europea. Esa posibilidad, que le otorga mayor legitimidad al proceso democrático institucional de la UE, se alcanzó gracias a la entrada en vigor, el 1 de diciembre de 2009, del Tratado de Lisboa que en su artículo 9D párrafo 7 Título III sobre las Instituciones estipula: “Teniendo en cuenta el resultado de las elecciones al Parlamento Europeo y tras mantener las consultas apropiadas, el Consejo Europeo propondrá al Parlamento Europeo, por mayoría cualificada, un candidato al cargo de Presidente de la Comisión”. La designación del Presidente se alcanzará con la mayoría de los votos de los miembros del Parlamento. Esto significa que el Presidente de la Comisión será elegido por la mayoría de los miembros del PE, a propuesta como siempre del Consejo Europeo, pero teniendo en cuenta el resultado de las Elecciones Europeas. Así se establece un vínculo directo entre el ciudadano (que elige al PE) y la estructura institucional (Comisión Europea).
Aquí es importante resaltar la importancia de esta novedad, el PE carece de iniciativa legislativa, es decir, no puede proponer proyectos de ley, ya que dicha capacidad recae directamente en la Comisión Europea. El PE puede solicitar o recomendar a la Comisión la presentación de un anteproyecto, pero al final y con total independencia nacional, es este órgano quien considera proyectos de acuerdo a la problemática coyuntural, capacidad competencial, impacto y por supuesto, bajo estricto respeto al principio de subsidiariedad (que regule cuestiones bajo competencia de la UE y no nacionales).
Otra novedad trascendental de este nuevo proceso será la designación de candidatos comunes en todas las familias políticas europeas. En el caso del PSE, se ha elegido al actual Presidente del Parlamento Europeo y con amplia experiencia en la UE, Martin Schulz. En este sentido, nuestra campaña supondría una vertiente interesante, los ciudadanos europeos votaremos a nuestros candidatos en lista nacionales pero indirectamente votamos también por nuestro candidato común a la Presidencia de la Comisión.
TU VOTO CUENTA
Un Presidente socialista en la Comisión supone romper el actual modelo neoliberal impuesto por los conservadores, gracias al poder de independencia de la Comisión, las políticas y proyectos estarían encaminados a la justicia social, el Estado de Bienestar, la equidad, la creación de empleo y el respeto a nuestros derechos. Estas proyecciones aprobadas por un PE con mayoría socialista nos encaminarían a una verdadera Europa social y justa.
Para alcanzar la Europa que queremos, debemos hacer un ejercicio de reflexión pero sobre todo de implicación. Nuestra sociedad ha estado bajo políticas económicas asfixiantes impuestas por gobiernos conservadores que dan mayor importancia a los bancos y a la empresa privada que a los ciudadanos. Está en nuestras manos acabar con este ciclo, y para hacerlo basta nuestro voto. Las elecciones europeas representan la oportunidad de darle la cara que deseamos al proyecto europeo, lo que indiscutiblemente repercutirá el sentido de las políticas nacionales. El 25 de mayo tenemos la oportunidad de manifestar nuestro descontento a través de la votación, ejerciendo nuestro derecho a tener voz, a que nadie decida por nosotros.
Europa Importa, tu voto importa.

Naxalli Lozano Hernandez
Licenciada en Relaciones Internacionales, 
Máster en Estudios de la Unión Europea y Miembro de Foro Ético 
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REGENERACIÓN ESFUERZO DE TODOS

Mucho se está hablando estos días de la necesaria regeneración democrática. Es curioso, a veces se escribe esta palabra en mayúsculas, como si se quisiera dotarla de la misma épica y del mismo contenido que tienen conceptos como Ilustración o Renacimiento. Y no. “Sólo” se trata de recuperar un tejido que está al borde de la necrosis, el tejido que tiene que dotarnos del instrumento para e organizarnos, relacionarnos y convivir, aunque lamentablemente en este último año largo parece que se ha instalado un caos que nos impide llegar más allá del simple hecho de sobrevivir. 

Hasta dónde hemos llegado aquí ya lo sabemos, no hace falta insistir en las maldades de políticas neoliberales orientadas únicamente a satisfacer los intereses insaciables del poder financiero. También sabemos que los dos partidos que se han venido alternando en el gobierno español , uno más por acción, el otro más por omisión, se han ido encajando muy bien en este marco de referencia que ahora nos aprieta como si fuera una enorme boa de la que no sabemos liberarnos. No sólo eso, sino que día tras día presenciamos atónitos la plasmación de la terrible realidad de que no hay cimiento en este sistema que elegimos para organizarnos que no esté corrompido. Así de duro, y así de real. Y claro, con estos cimientos se nos cae la casa encima. 
Y los que, en principio, deberían estar ahí prestos a sujetar los cimientos, no pueden, porque están mancos. A su brazo le falta el vigor que debería darles su propia credibilidad ante la ciudadanía, que sumida en un shock sólo acierta a decir ¿Dónde estabas antes? Ya no me sirves. Y es por eso que miramos desesperados dónde puede estar está nuestro salvador, y corremos el riesgo de creer encontrarlo en una nueva operación de marketing, porque no nos engañemos, los partidos políticos llevan muchos años prefiriendo oir los cantos de sirena de “expertos” en publicidad y relaciones públicas que escuchar la voz de la calle. Y la voz de la calle, seamos honrados, llevaba mucho tiempo diciendo yo paso de política, yo a lo mío. Y eso también les venía como anillo al dedo a los partidos, porque eso significaba que sólo pasaba examen una vez cada cuatro años. Ni tan mal, ¿no? 
Sí, claro que los partidos tienen que ponerse a la tarea de la recuperación de la credibilidad; claro que tienen que regenerar el tejido podrido; claro que el problema es serio, y claro que para eso necesiten millones de voces capaces de decirles quiero darte otra oportunidad, básicamente porque no me queda más remedio. El problema que se les plantea es enorme. 
Y sí, poco a poco van aflorando esas medidas que deberían ser el abecé de todo buen gobierno, esas propuestas de leyes orientadas a que quien toque poder no se lo lleve crudo, a que se elimine la posibilidad de que tomen contacto con corruptores, a medidas disuasorias, a medidas coercitivas, a medidas represivas… 
¿Y para adentro, no miramos? Yo no he militado nunca en ningún partido, pero sospecho que los partidos políticos funcionan como sociedades en las que el mecanismo para ir escalando en los órganos de dirección se engrasa a base de conseguir o de transferir fondos para el partido, cuando lo que debería exigirse es capacidad para percibir los problemas de la sociedad, para plantear soluciones, liderazgo para saber consensuarlas, y sobre todo, capacidad para no creerse nunca que lo que es válido para hoy lo será también para mañana. 
Sin olvidarnos de la exigencia de que no traten a la ciudadanía haciendo como que se creen que tiene criterio, sino de que se lo crean de verdad, y por lo tanto se vaya haciendo a la idea de que tienen que cambiar por completo su manera de relacionarse con la sociedad: haciendo pedagogía a pie de calle, utilizando los recursos económicos para crear una base sólida de recursos humanos, una organización solidaria que no se limite a hacer promesas, sino que se moleste en explicar cómo las piensa cumplir, qué problemas se van a presentar y cómo se pueden solucionar. Asumiendo que hay momentos en los que no hay campañas de marketing que valgan para recuperar credibilidad, y dejando paso a quien no lleva el lastre de tener que responder a la pregunta ¿y tú qué hacías entonces? cada vez que denuncia un nuevo desmán o plantea una propuesta; dejando de lado esos vídeos electorales, ¡por favor! esos vídeos que una siente que lo que quieren es venderle una fregona en lugar de un programa político, y claro, se ofende, y piensa “ésta te la guardo”. Pero no se la guarda sólo porque sabe que si todo esto es terreno seco, detrás está el desierto. 

Itziar Lacalle Sukunza

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