Una transparencia demasiado opaca

La transparencia es una de las palabras más usadas últimamente en todos los partidos políticos. Con esta fase de regeneración que se supone estamos viviendo todos quieren echar carreras para ver quién es más joven, más innovador, más transparente, más descarado y más auténtico.
En un momento en el que la corrupción parece ser un virus que ha venido para destrozar todo lo que encuentre a su paso (como si en los últimos treinta, setenta, doscientos años no fuera nuestro país un lugar idóneo para este tipo de actividades), la ciudadanía necesita respuestas contundentes. Y aunque muchas de ellas sean buenos pasos, en la mayoría de los casos, cuando miramos con lupa las innovadoras propuestas, terminan resultando casi como un atractivo anuncio que utiliza publicidad engañosa. Leyendo la letra pequeña encontramos “Diegos donde se dijeron digos” y se somete todo a tanta condicionalidad que más bien parece una póliza de un seguro, que una propuesta con la intención de llevarse a cabo verdaderamente. Sigue leyendo