Una transparencia demasiado opaca

La transparencia es una de las palabras más usadas últimamente en todos los partidos políticos. Con esta fase de regeneración que se supone estamos viviendo todos quieren echar carreras para ver quién es más joven, más innovador, más transparente, más descarado y más auténtico.
En un momento en el que la corrupción parece ser un virus que ha venido para destrozar todo lo que encuentre a su paso (como si en los últimos treinta, setenta, doscientos años no fuera nuestro país un lugar idóneo para este tipo de actividades), la ciudadanía necesita respuestas contundentes. Y aunque muchas de ellas sean buenos pasos, en la mayoría de los casos, cuando miramos con lupa las innovadoras propuestas, terminan resultando casi como un atractivo anuncio que utiliza publicidad engañosa. Leyendo la letra pequeña encontramos “Diegos donde se dijeron digos” y se somete todo a tanta condicionalidad que más bien parece una póliza de un seguro, que una propuesta con la intención de llevarse a cabo verdaderamente. Sigue leyendo

La política de mesa-camilla

La política no es sucia; sucias son las personas infames que entran en ella y la corrompen, que es distinto. De unos años a esta parte mucho se ha hablado de la necesidad de transparencia en la gestión pública y en la vida política, pero casi siempre referido a los procedimientos administrativos en el gasto de nuestros impuestos. Empero, yo apostaría por ir más allá de las consecuencias y apuntar a la raíz del problema, a las causas primeras que desembocan en la corrupción posterior de los políticos. Me refiero a cómo consiguen estas personas corruptas llegar y mantenerse en el poder. Y, en el camino, corromper a otros compañeros débiles de espíritu pero ayunos de moral.

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¿Para cuándo la responsabilidad social de los políticos?

Copio de la Wikipedia, Responsabilidad social:

La responsabilidad social es un término que se refiere a la carga, compromiso u obligación, de los miembros de una sociedad ya sea como individuos o como miembros de algún grupo tienen, tanto entre sí como para la sociedad en su conjunto. El concepto introduce una valoración positiva o negativa al impacto que una decisión tiene en la sociedad. Esa valorización puede ser tanto ética como legal, etc. Generalmente se considera que la responsabilidad social se diferencia de la responsabilidad política porque no se limita a la valoración del ejercicio del poder a través de una autoridad estatal.

Según la definición la responsabilidad social se diferencia de la responsabilidad política porque esta última se limita al ejercicio del poder. Pero el daño que hacen muchos políticos va mucho más allá que el tiempo en que han ocupado su cargo.

La política y más concretamente, sus ejecutores, los políticos, están para servir al pueblo, a la sociedad, por lo tanto la responsabilidad social debería estar implantada en su ADN desde que empieza su gestión. No es ético que la ciudadanía vote a un partido para que después haga lo contrario de lo que prometió que haría, como está ocurriendo con este Gobierno actual del PP. Tampoco es ético que otro Gobierno anterior, también elegido democráticamente por la ciudadanía, cambie la Constitución para poder aprobar, con la excusa de la crisis, una limitación del gasto público salvaje y antisocial, olvidándose de la ideología que le hizo ganar las elecciones. Total, ya están ahí y pueden hacer lo quieran, unos y otros. No temen las consecuencias de sus actos. Sigue leyendo

Beatriz Talegón, elegida nueva presidenta de Foro Ético

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La ex secretaria general de la Unión Internacional de Jóvenes Socialistas Beatriz Talegón ha sido elegida nueva presidenta de Foro Ético, una organización creada en diciembre de 2012 como un espacio de encuentro de progresistas para la regeneración democrática y la lucha contra la corrupción.

Se trata de una organización sin ánimo de lucro impulsada en sus orígenes por diputados del PSOE como Edón Elorza o Patricia Hernández, y que ha contado hasta ahora con el exministro Miguel Ángel Moratinos como una de sus caras más visibles.

La nueva junta directiva, sin embargo, no cuenta con ninguno de los nombres de la antigua dirección y está presidida por Beatriz Talegón, que se alternará con Antoni Benito Bou, actual vicepresidente. Sigue leyendo

Ética, transparencia y coherencia. Cuestión de voluntad

No me cansaré de repetir estas palabras una y otra vez. Ya advierto que en este artículo se repetirán varias veces. Como persona y como socialista tengo muy claro que no daré ni un paso atrás en defenderlas siempre y si para ello tengo que renunciar a algo, lo haré, como ya lo he hecho en el pasado.
 
Todos cometemos errores, pero de estos se debe aprender para no volver a caer en ellos. Cuando el error solo te afecta a ti se queda en tu ámbito y ya está, pero cuando este error afecta a una organización, como es el caso de un partido político, la responsabilidad es más grave. La falta de ética, de transparecia y de coherencia, dan lugar a graves errores que nos alejan cada día más de la ciudadanía, esa a la que se supone debemos servir y no al revés.
Aferrarse a un cargo aunque con ello se hunda el partido, no dimitir aunque uno esté imputado al cuadrado o al cubo, perpetuarse en oligarquías que le aseguren la vida (Beatriz Talegón me recordó ayer cuan frecuente es la “Ley de las oligarquías” de Michels), recibir o dar ayudas sin ningún tipo de control ni transparencia…. La lista de comportamientos faltos de ética y transparencia es interminable, por desgracia.
A muchos se les llena la boca de ética, transparencia y otras formas cuando acceden a un cargo, pero demasiado a menudo se les olvida que están ahí porque hubo personas que confiaron en ellos y en sus promesas. Y que a nadie se le ocurra poner de verdad en práctica lo de la transparencia y la ética (eso solo se dice para quedar bien, tonta), porque puede arriesgarse a que lo expedienten o expulsen del partido.
El famoso “daño al partido” que se invoca siempre desde un inmovilismo pacato cuando alguien osa discrepar, no lo hacen aquellos que trabajan con ética y transparencia, sino que lo hacen aquellos que intentan tapar las vergüenzas para que no les salpiquen. Y así va creciendo la bola hasta que explota, porque al final siempre explota. El tiempo siempre acaba dando la razón a quien la tiene.
El daño de verdad al partido lo hacen quienes siguen perpetuándose en prácticas oscurantistas, más propias de clanes que de organizaciones sociales, para preservar su trocito de poder y que nadie les mueva de ahí. Que no nos engañen, es solo cuestión de voluntad. Repito: ÉTICA, TRANSPARENCIA y COHERENCIA.

 

Mercè Perelló Coderch
Documentalista y miembro de Foro Ético


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